No existe mejor forma de conocer a alguien que mirarle a los ojos y cruzar el portal que conduce al interior del alma

martes, 17 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Javi

Se llama Javier y ahora su día a día transurre en un centro residencial para la tercera edad, estoy convencida que nada más lejos de lo que él esperaba de su futuro hogar...
Hace tan sólo unos meses que se ha casado y de repente su mundo se ha parado frente a él, o él frente al mundo, no sé como expresarlo... Postrado en una silla de ruedas y el único parecido de su nueva vida a la anterior, es que la cabeza funciona como antes, no así sus extremidades y su voz, ya que no toman forma a sus órdenes, el aspeto de rigided e inanimación aflora de no ser por los espasmos que sufre, no a expensas de su voluntad.

Antes de salir de casa marqué el número de la residencia, ya que me tocaba turno de noche, y tenía una una duda, tendría WI-FI?? Con pc, la noche sería más llevadera. Sin embargo antes de que sonara el primer tono colgué, pensando que no pasaba nada, me acompañaría un libro, para las horas de tranquilidad que aparecieran durante la noche. Ya tendría tiempo de comprobar mi duda.

Y no dormía. Al llegar al trabajo mis compañeras me comentaron las novedades que se habían producido a lo largo del día, dos inquilinos más y Javi, que costaba mucho atenderlo, por lo visto su esposa (según ellas, una pesada) nos había dejado un vigila-bebés, para ver como pasa la noche, ya que no podía avisarnos con el timbre, ni podía hablar y así llamarnos. Estaba despierto todavía, por lo visto no hacía mucho lo habían acostado.
Me pasé por varias de las habitaciones de ese hogar, las de los más dependientes, los acomodé y facilité sus necesidades a demanda. Él estaba en la enfermería, la habitación más cerca del control, por si había cualquier contratiempo, llegar lo antes posible. Fuí a junto de él y me presenté, al ver que tenía el pañal mojado, le dije que se lo cambiaría, que me ayudara y así sería más sencillo (imposible que me ayudara, pero la sola acción de informar de los pasos que vas a tomar, facilita nuestro trabajo en una medida muy importante). Todo trancurrió sin algún inconveniente, pero al hacer el cambio, noté que estaba sudado, aunque me habían dicho que la camiseta se la habían puesto por prevención, ya que tenía una PEG y temían que se la pudiera arrancar, ya que como ya he dicho, sus barzos se movían sin algún control. Me fuí y le dije que intentara dormir, pero no lo conseguía.
Lo observaba por la camara, no paraba de moverse y no dormía, entre llamadas de diferentes habitaciones y rutinas de la noche intenté leer unas hojas, pero no avancé más de 10 lineas.
De nuevo me acerqué a su habitación, le demostré que sabía que no conseguía dormir, si podía ayudarlo en algo, pero no podía decirme. Le facilité la comunicación ofreciéndole las necesidades que cualquiera podría tener a lo largo de una noche (agua, refrescarlo si tenía calor...) Su camiseta estaba mojada, empapada en sudor y sí, tenía sed, le dí agua.
Aunque sabía el riesgo de arrancarse la PEG si le retiraba la camiseta, no podía verlo así y previniéndome, cubrí la tubuladura con un apósito y le pedí colaboración ya que le retiraría la camiseta. Se portó, que si se portó!!! No me costó nada, lo hicimos entre los dos. Lo refresqué un poco con unos paños húmedos y me fuí.
Esta noche mi entretenimiento, mi televisión, era observarlo mientras no dormía, por que pasaban las horas y seguía con los ojos abiertos, ya no sabía que más podía hacer y seguro que él tenía miles de cosas que decirme, para que lo ayudara, pero las palabras gritarían en su interior bien lejos de poder llegar a mi.
Volví a cambiarle el pañal, me ayudó de nuevo, es increíble!!! Pasé el turno a mis compañeras, en breve sería ya la hora de las duchas y aseos, pero Javi no había conseguido dormir...

P.D.- Por cierto, había WI-FI.

Imagen tomada de aquí