No existe mejor forma de conocer a alguien que mirarle a los ojos y cruzar el portal que conduce al interior del alma

martes, 19 de octubre de 2010

Echar de menos

"A veces, no hay dolor más fuerte que el no causado, el no sentido y el no vivido. Entonces, es cuando uno se da cuenta de que lo que hace daño, no es el sufrimiento, sino el vacío. El hueco de las conversaciones nunca habladas, cuando sin esperarlo te viene a la memoria un recuerdo. El espacio sin rellenar de ese beso no dado, que estás seguro que sabe a menta o a fresa o a mango, con una cantidad de saliva justa y respiración acompasada.
A veces es un hueco de abrazo el que se siente. Notas como un regazo vacío te rodea. Algo que debería estar y no está, y que duele. Un desarrebujo del alma.
Comienzas a pensar y te das cuenta de que eres puro hueco, agujero negro en estado puro. Un queso gruyere de sentimientos, caricias, dedos, susurros, sueños, vivencias, risas. Y por cada espacio se derrama un dolor o se te clava una aguja..., y duele.


Imagen tomada de aquí

miércoles, 6 de octubre de 2010

CARTA DE LA Sra. MILLS

Carta a una enfermera…

En 1984, la Society of Geriatric Nursing del Royal College of Nursing, instituyó un Premio al mejor ensayo sobre Enfermería. Rosemary Mills, Supervisora de la Residencia Balgoman en Kent lo ganó, con el texto que se publicó en “Noticias de Enfermería”, Vol. 43 Pag. 29, 1985, Liga de las Sociedades de Cruz Roja. Con las 100 libras dio una fiesta para sus pacientes.

Primeramente, permitirme que me presente, pues en el año 2010 tendré 70 años, y es posible que yo sea uno de vuestros residentes. Como es posible que en ese momento sea incapaz de comunicaros mis deseos, aprovecho la ocasión que tengo hoy para hacerlo y deciros cómo querría que me cuidaseis si tuviera que pasar una larga estancia en el geriátrico.
En primer lugar conservar mí identidad: Yo soy la señora Mills y es así como deseo que se me llame. No quiero convertirme en " abuela " o " Rosa" o " la Sra. de la cama número ", sino que quiero mantener el nombre a que estoy acostumbrada, seguir siendo la Sra. Rosemarie Mills.
Una de las cosas más importantes para mí es la independencia. ¿ Podré tener una habitación individual ? Probablemente no. En tal caso, enfermeras, vigilar bien que las cortinas estén corridas alrededor de mi cama mientras me lavan o me visten.
Si me tenéis que lavar, aseguraros por favor que el agua esté caliente y no tibia. No soporto el agua fría para lavarme y todavía lo soportaré menos cuando sea anciana. Poned mucha atención en secarme bien; no hay nada tan desagradable como sentirse medio mojado.
Si me bañáis, cuidad mi intimidad y dignidad tanto como os sea posible. Tener la gentileza de calentar la toalla, os lo agradeceré. Al ser enfermera he cuidado siempre mis uñas, por eso espero que me las mantengáis siempre limpias y cortas; y es posible que necesite la visita del podólogo cada dos o tres semanas.
Si no soy capaz de vestirme sola, espero que la enfermera que me cuide se esfuerce en cuidar mi apariencia. Me gustaría que pusiese mucha atención cuando combine mis jerséis y mis blusas con mis faldas, mis chaquetas con mis vestidos. Que no me ponga medias viejas ( o pantis) con carrera, que no permitan que la combinación asome por debajo de mi vestido, y ¡ por Dios, que no me anuden las medias por debajo de la rodilla!. Después, una vez vestida, ¿ podrán peinarme ? Espero que si, seguro que no os olvidaréis y que me lavaréis los dientes.
Me gustaría ir una vez por semana a la peluquería, pero no se les ocurra ponerme pasadores, cintas o turbantes de colorines.
Algún día iré a la sala: si pudiésemos estar allí tranquilos... estoy segura de que no es necesario dejar la televisión encendida todo el día sin preocuparse si alguien la está mirando...
Si tengo libros cerca, cuidad que tenga mis gafas, si no me será imposible leer.
Si en el momento de la comida, soy incapaz de cortarme los alimentos, confío en que lo haréis por mí. Si preciso , no tengo ningún inconveniente para comer con la cuchara, siempre que me sirvan la comida en un plato hondo y no en un plato llano que me obligaría a ir a la caza de los alimentos. Me gustaría tener servilleta, aunque sea de papel, pero si se puede evitar el babero...
No os pongáis nerviosas ni manifestéis, reprobación si vomito el té o impaciencia porque soy lenta; tampoco intentéis darme la comida a cucharadas antes de averiguar si tengo fuerza suficiente para hacerlo yo sola.
Si me vuelvo incontinente ¿ podrías seguir tratándome como a un ser humano ? Absteneros de arrugar la nariz de asco cuando descubráis mis sábanas mojadas.
No me tratéis nunca de " asquerosa ". No me riñáis ni me pongáis en una situación crítica pensando que lo hago a propósito. Deseo que se me proporcionen compresas o empapadores especiales y se abstengan de colocarme una sonda por razones puramente prácticas. No quiero pasearme con la bolsa de orina colgando, ya que seria objeto de curiosidad de mis nietos y una molestia para mí. Me gustaría que me llevasen al WC. regularmente, que me movilicen y no me dejen todo el día clavada en una silla con el pretexto de que es inútil ocuparse de una persona incontinente.
Seria una muestra de gentileza por parte vuestra manifestar interés por mi familia, por las fotos que estén en la mesilla de noche o por mis nietos cuando vengan a visitarme. Sin embargo me parecería poco caritativo que me preguntéis por que mi hijo y su familia no me tienen con ellos.
Puede que se esté demasiado disminuida para que puedan cuidarme o quizás no están dispuestos a hacer el esfuerzo, pero sea cual sea la causa no deseo que se planteen estas cuestiones.
Seré feliz si puedo salir de vez en cuando, hacer una excursión en el minibús para ver los árboles en flor, las ovejas en primavera, el mar en verano o sencillamente instalarme en el jardín cuando el tiempo lo permita. Si estoy un poco aturdida y no comprendo vuestros deseos, no gritéis, por favor. Esto sólo conseguiría agitarme y descomponerme más, hasta puedo volverme agresiva. Si me tratáis con delicadeza todo irá bien.
Cuando esté en el geriátrico, mi mundo será muy reducido. Permitidme que participe de vuestro mundo. Habladme de vuestra familia, de vuestros amigos, de vuestros días de fiesta. Dejadme que hable de mi vida pasada, fingid si hace falta, que os interesáis cuando yo os repita lo mismo que dije ayer o anteayer...
Pensar que si una enfermera joven se casa o da a luz un niño, poder ver a la novia en todo su esplendor o al recién nacido será para mi un acontecimiento digno de ocupar mi pensamiento durante semanas.
Mis deseos y necesidades pueden pareceros ilimitados y no son más que exigencias banales y normales... Quiero tener afecto, quiero estar bien alimentada y tener una persona amable que se ocupe de mí.
Estoy segura, querida enfermera y colega, que ya utilizas todos estos principios que se han enunciado, pero vosotras las deberéis transmitir igualmente a las enfermeras jóvenes, ya que de aquí al año 2010, yo quiero estar atendida por expertas que sean igual de amables que conscientes profesionales. Al fin y al cabo ¿vosotras no desearíais esto mismo si tuvieseis que estar un largo período en un hospital?".
Rosemary Mills

Imagen tomada de aquí

domingo, 3 de octubre de 2010

Desavenencias y desconcierto

El que hacer del día a día era muy llevadero, ya que verse de repente en la vida de esos ancianitos tan faltos y necesitados de cariño conseguía que cualquier incidencia diaria fuese sólo un pequeño punto en un texto que deseaba absorber y llenarme de toda la sabiduría que contenía.
Alicia me llamó por mi nombre.
Alicia está postrada en una silla de ruedas, con sus 86 años es la personita más dulce de todo el centro, no es necesario que haga nada, el mero hecho de verte presente en su vida, llena la tuya. Sospecho que tiene inicio de alzheimer, digo sospecho por que allí nadie dice nada de las complicaciones de los residentes, lo que haría el trato con los mismos más acorde a sus necesidades, aunque todos tienen una necesidad en común, una gran falta de cariño.
La dejé en la sala de la TV, por que no podía quedarme con ella (en breve tocaban las meriendas y estábamos manos a la obra), allí no estaría sola, ya que había más residentes...
Le dije -Ali, si necesitas cualquier cosa, no tienes más que llamarme. Sabes como??? Patriiiiiiiii- Y me responde con un, vale, Patri, Patri, Patri... :-D
Le dí un beso y me fuí, me llamó un par de veces o tres y fuí a su lado en cada una de ellas, no necesitaba nada, sólo estar...
Nunca he escuchado a ninguna de mis compañeras decirle a ninguno de los residentes que si necesitan algo..., todo lo contrario -No llames si no es necesario... Qué quieres otra vez Juana... Patricio ya voyyyyyyyyyy.... y tardar las mil y una en aparecer (sin estar haciendo NADA)
He tenido que irme, entre eso y las desavenencias con la directora... Me superó!!!
Una cosa sí, los echaré muchísimo de menos, Ali, Mercedes, Lucrecia, Juana, Blanca, Jesús, Flora, Consuelo, Juan, Esther, Constantino, Raúl, Carmen, Marita, Manuel, Manoli, Julio, Angelina, Mª Dolores, Georgina, Patricio, Victoria, Balbina, Pura y Encina. Sólo espero que tengan el trato que se merecen, algo que está muy lejos de ser...

P.A.M