No existe mejor forma de conocer a alguien que mirarle a los ojos y cruzar el portal que conduce al interior del alma

miércoles, 6 de octubre de 2010

CARTA DE LA Sra. MILLS

Carta a una enfermera…

En 1984, la Society of Geriatric Nursing del Royal College of Nursing, instituyó un Premio al mejor ensayo sobre Enfermería. Rosemary Mills, Supervisora de la Residencia Balgoman en Kent lo ganó, con el texto que se publicó en “Noticias de Enfermería”, Vol. 43 Pag. 29, 1985, Liga de las Sociedades de Cruz Roja. Con las 100 libras dio una fiesta para sus pacientes.

Primeramente, permitirme que me presente, pues en el año 2010 tendré 70 años, y es posible que yo sea uno de vuestros residentes. Como es posible que en ese momento sea incapaz de comunicaros mis deseos, aprovecho la ocasión que tengo hoy para hacerlo y deciros cómo querría que me cuidaseis si tuviera que pasar una larga estancia en el geriátrico.
En primer lugar conservar mí identidad: Yo soy la señora Mills y es así como deseo que se me llame. No quiero convertirme en " abuela " o " Rosa" o " la Sra. de la cama número ", sino que quiero mantener el nombre a que estoy acostumbrada, seguir siendo la Sra. Rosemarie Mills.
Una de las cosas más importantes para mí es la independencia. ¿ Podré tener una habitación individual ? Probablemente no. En tal caso, enfermeras, vigilar bien que las cortinas estén corridas alrededor de mi cama mientras me lavan o me visten.
Si me tenéis que lavar, aseguraros por favor que el agua esté caliente y no tibia. No soporto el agua fría para lavarme y todavía lo soportaré menos cuando sea anciana. Poned mucha atención en secarme bien; no hay nada tan desagradable como sentirse medio mojado.
Si me bañáis, cuidad mi intimidad y dignidad tanto como os sea posible. Tener la gentileza de calentar la toalla, os lo agradeceré. Al ser enfermera he cuidado siempre mis uñas, por eso espero que me las mantengáis siempre limpias y cortas; y es posible que necesite la visita del podólogo cada dos o tres semanas.
Si no soy capaz de vestirme sola, espero que la enfermera que me cuide se esfuerce en cuidar mi apariencia. Me gustaría que pusiese mucha atención cuando combine mis jerséis y mis blusas con mis faldas, mis chaquetas con mis vestidos. Que no me ponga medias viejas ( o pantis) con carrera, que no permitan que la combinación asome por debajo de mi vestido, y ¡ por Dios, que no me anuden las medias por debajo de la rodilla!. Después, una vez vestida, ¿ podrán peinarme ? Espero que si, seguro que no os olvidaréis y que me lavaréis los dientes.
Me gustaría ir una vez por semana a la peluquería, pero no se les ocurra ponerme pasadores, cintas o turbantes de colorines.
Algún día iré a la sala: si pudiésemos estar allí tranquilos... estoy segura de que no es necesario dejar la televisión encendida todo el día sin preocuparse si alguien la está mirando...
Si tengo libros cerca, cuidad que tenga mis gafas, si no me será imposible leer.
Si en el momento de la comida, soy incapaz de cortarme los alimentos, confío en que lo haréis por mí. Si preciso , no tengo ningún inconveniente para comer con la cuchara, siempre que me sirvan la comida en un plato hondo y no en un plato llano que me obligaría a ir a la caza de los alimentos. Me gustaría tener servilleta, aunque sea de papel, pero si se puede evitar el babero...
No os pongáis nerviosas ni manifestéis, reprobación si vomito el té o impaciencia porque soy lenta; tampoco intentéis darme la comida a cucharadas antes de averiguar si tengo fuerza suficiente para hacerlo yo sola.
Si me vuelvo incontinente ¿ podrías seguir tratándome como a un ser humano ? Absteneros de arrugar la nariz de asco cuando descubráis mis sábanas mojadas.
No me tratéis nunca de " asquerosa ". No me riñáis ni me pongáis en una situación crítica pensando que lo hago a propósito. Deseo que se me proporcionen compresas o empapadores especiales y se abstengan de colocarme una sonda por razones puramente prácticas. No quiero pasearme con la bolsa de orina colgando, ya que seria objeto de curiosidad de mis nietos y una molestia para mí. Me gustaría que me llevasen al WC. regularmente, que me movilicen y no me dejen todo el día clavada en una silla con el pretexto de que es inútil ocuparse de una persona incontinente.
Seria una muestra de gentileza por parte vuestra manifestar interés por mi familia, por las fotos que estén en la mesilla de noche o por mis nietos cuando vengan a visitarme. Sin embargo me parecería poco caritativo que me preguntéis por que mi hijo y su familia no me tienen con ellos.
Puede que se esté demasiado disminuida para que puedan cuidarme o quizás no están dispuestos a hacer el esfuerzo, pero sea cual sea la causa no deseo que se planteen estas cuestiones.
Seré feliz si puedo salir de vez en cuando, hacer una excursión en el minibús para ver los árboles en flor, las ovejas en primavera, el mar en verano o sencillamente instalarme en el jardín cuando el tiempo lo permita. Si estoy un poco aturdida y no comprendo vuestros deseos, no gritéis, por favor. Esto sólo conseguiría agitarme y descomponerme más, hasta puedo volverme agresiva. Si me tratáis con delicadeza todo irá bien.
Cuando esté en el geriátrico, mi mundo será muy reducido. Permitidme que participe de vuestro mundo. Habladme de vuestra familia, de vuestros amigos, de vuestros días de fiesta. Dejadme que hable de mi vida pasada, fingid si hace falta, que os interesáis cuando yo os repita lo mismo que dije ayer o anteayer...
Pensar que si una enfermera joven se casa o da a luz un niño, poder ver a la novia en todo su esplendor o al recién nacido será para mi un acontecimiento digno de ocupar mi pensamiento durante semanas.
Mis deseos y necesidades pueden pareceros ilimitados y no son más que exigencias banales y normales... Quiero tener afecto, quiero estar bien alimentada y tener una persona amable que se ocupe de mí.
Estoy segura, querida enfermera y colega, que ya utilizas todos estos principios que se han enunciado, pero vosotras las deberéis transmitir igualmente a las enfermeras jóvenes, ya que de aquí al año 2010, yo quiero estar atendida por expertas que sean igual de amables que conscientes profesionales. Al fin y al cabo ¿vosotras no desearíais esto mismo si tuvieseis que estar un largo período en un hospital?".
Rosemary Mills

Imagen tomada de aquí

1 comentario:

  1. sra millers yo soy de argentina le quiero presentar mis respeto por la carta a una enfermera yo soy auxiliar y sabe que tiene razon por lo que a escrito yo se que cuando una yega a sierta edad no me gustaria sufrir ni pasar por maltrato yo ahora tengo 45 años pero tengo a mi mama de 73 años y espero cuidarla como tengo y quisiera que me cuide me gustaria conocerla sra com mucho respeto la enfermera auxiliar patricia encina soy mi titulo no sirve pero mi esperiencia y mi corazon vale mas que esos papeles le mando saludos de argentina buenos aires gracias y espero que lea mi mensaje em saludos a todas las enfermeras del mundo le mando beso y cariños sra millers gracias

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