No existe mejor forma de conocer a alguien que mirarle a los ojos y cruzar el portal que conduce al interior del alma

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mis adornos

Disfruto realmente del transcurso del tiempo, de los detalles que engrandecen cada día. No me había parado a pensarlo hasta ayer, pero cada vez lo tengo más claro, tengo una vida paralela a la que comparto con vosotros, sí, y en ese, mi mundo, soy feliz, se vive realmente bien.

Adoro caminar, despacio; observarlo todo; imaginar continuaciones de historias; mirar a través de ventanas encendidas; sentir el calor de un hogar; escuchar una guitarra que suena en la calle; ver que el semáforo se pondrá en rojo y no acelerar el paso para cruzar, esperar, y sin embargo cruzar, con calma, sin ver brillar la luz verde, por que ya no pasan coches.

Me enamoro de los colores; del aroma de las piedras mojadas. Me llena el silencio.

Me fascinan las miradas. Las de los amantes que ya no pueden reprimirse más, las que adivinan, las que observan, como yo, las cómplices, las que guardan un secreto y las que hablan a voz en grito... Sí, hay miradas que hablan, que gritan en el silencio, que desnudan, te atraviesan y te arrebatan el alma. Hay miradas que se quedan dentro y si las vuelves a cruzar...
Hay ojos en los que me quedaría a vivir y otros que te cierran puertas. Hay quien teme mirar a otros ojos iguales por miedo a verse desnud@ ante ellos y quien se llen@ de valor y se come el mundo, como si de un algodón de azúcar se tratara.

Hay miradas transparentes y después estás tú...

Me gusta ver amanecer y disfrutar de los adornos que guardo aquí, en mi mundo...

Estas líneas no hubieran nacido en mi cabeza, de no ser por Albert Espinosa y a su "TODO LO QUE PODRIAMOS HABER SIDO TU Y YO SI NO FUERAMOS TU Y YO ", él ha sido mi musa, en esta ocasión.

P.A.M (Venres, 10 de Decembro de 2010)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Arreglando el mundo

Un científico que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlo. Así que pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus duda. Cierto día, su hijo de 7 años invadió su laboratorio decidido a ayudarlo a trabaja. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle, con el objeto de distraer su atenció. De repente, se encontró con una revista en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba.

Pensó que sería imposible que a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niñ. Pero para su sorpresa, el mapa estaba completoTodos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz de hacerlo?

De esta manera el padre preguntó con asombro a su hijo:

Hijito, tú no sabías cómo era el mundo ¿cómo lo lograste?

El niño respondió: Papá, respondió el niño, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre.

Así que di vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.

Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y ví que había arreglado al mundo.

Gabriel García Márquez

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