No existe mejor forma de conocer a alguien que mirarle a los ojos y cruzar el portal que conduce al interior del alma

viernes, 15 de abril de 2011

En su regazo (Carta a un amigo)

De pronto, te has quedado solo, en el pasado, sintiendo todavía sus besos, embelesado por sus ojos, contemplando sus adornos, los que han dado color a tu vida.

Y estás..., paseando por su caderas, enredado en su cintura, gozando sus caricias, desorientado por sus piernas. Extasiado por su boca, consumido por su sexo, perfumado con su aroma, añorando su persona.

Allí te quedaste, donde esperabas forjar el hogar y hacer de ella tu km 0, tu partida hacia la vida, y de su mano.

Pero de pronto, te soltó...

Y sin haberlo previsto, ahí estás, a 100 metros de altura, sobre la cuerda floja, sin red.

Te entregó las riendas de tu alma, pero tú no quieres ser patrón, sinó polizón en su velero.
Te despertó del dulce sueño, cuando estabas feliz, en su lecho.
Te sacó del hogar, desnudo, desprotegido, sin besos, sin abrazos, sin vida, sin nada.
Ha hecho jirones de tu piel, de tu sentir, de tu vivir...
Y ahora vagas entre sus recuerdos, como niño desamparado y perdido.

Los colores han cambiado de forma, han perdido su matiz, ya nada es lo mismo, nada es comprensible a ti.

Tu vida ha vuelto a fluir sola, pero todavía sin fuerza, sin ganas, sin valor, sin fé. Y mientras pasa, piensas, en el "porque", en los " y si...", en las disculpas no pedidas, en el perdón, en llamarla, en volver "a pesar de todo" y hay miles de preguntas...

Entretanto tú, en tu letargo, la vida pasa y te mira, extrañada, te añora, te llama. Continúa su camino musitando "ven", pero tú estás lejos, tan lejos de ver, de oir, de sentir...

algo que no sea dolor, vacío...

P.A.M (13 de Abril de 2011 ás 17:04)

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